BELSITA
Quien puede reconocer el dolor
que borda el pañuelo de esta saboteada humildad hogareña?.
si bien esa mujer no enferma
araba las habas tristes para convertirlas en miel,
y esa dulsura magnifica no provenia de la cocción.
emanaba de su corazón gigante.
sus frases retumbaban en el amarillento palacio:
-Tomad lo que deseeis, si veis que hay poco, no os preocupeis,
mañana habra mas en su lugar.
Recuerdo cuando dormitaba el almuerzo,
la tasa saltada en su mano gentil,
y ese rostro claro, no el del lecho.,
si no sobre la tosca horizontal de madera que descanzaba en el salón.
La noche maldita, abrazo su cuerpo
y arruino nuestros festejos venideros,
nos prohiben hoy sonreir sin sentir su presencia lejana.
Espero verle pronto
con el rostro iluminado por la sonrisa,
y poder abrazar aquel cuerpo robusto,
aquel que yo recuerdo.
No hay quien pueda olvidar su mano generosa...
ni esa noche desesperada
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