Acostado en la pieza pequeña,
intentaba conciliar el sueño,
dormite un rato, y desperte sudando
Me levante al baño
me enjuage la boca
Sed, sed, y el agua no sirvio de nada.
Me recoste nuevamente.
Un gran peso en el alma
Indescriptible.
Un gran peso en el alma,
que las tullidas palabras no podran explicar,
y me revolque en la cama
dando vueltas,
las sabanas se me pegaban y yo intentaba safarme de ellas,
me asfixiaban. el sueño me acechaba
colgandose de mis parpados.
ponia atención a mis egoistas latidos planos mientras mi cama giraba.
Rosas marchitas cayeron del techo
envolvian mis cabellos rojos y hasta los pies.
las espinas secas se enterraron. infringiendo cortes en mis manos.
Una vuelta en la cama sedado
otra vuelta y otra mas...
Cuando los pajaros cantaron a mi ventana
sobrevino nuevamente el sueño
senti agradecido como la sed se aplacaba.
y mis manos se enfriaron, huyendo de mi cuerpo palido.
Logre dormir por un rato.
Luego un solloso lastimero y bajo...
vislumbre aturdido a la mayor de mis hermanas a los pies de la cama,
que entre las rosas inexistentes lloraba amarga.
despabile como escuchando un trueno, casi con convulsiones
¿que sucede? pregunte
- La abuela ha muerto- respondio
La abuela murio por la noche.
jueves, 6 de diciembre de 2012
BELSITA
BELSITA
Quien puede reconocer el dolor
que borda el pañuelo de esta saboteada humildad hogareña?.
si bien esa mujer no enferma araba las habas tristes para convertirlas en miel,
y esa dulsura magnifica no provenia de la cocción. emanaba de su corazón gigante.
sus frases retumbaban en el amarillento palacio:
-Tomad lo que deseeis, si veis que hay poco, no os preocupeis, mañana habra mas en su lugar.
Recuerdo cuando dormitaba el almuerzo,
la tasa saltada en su mano gentil,
y ese rostro claro, no el del lecho.,
si no sobre la tosca horizontal de madera que descanzaba en el salón.
La noche maldita, abrazo su cuerpo y arruino nuestros festejos venideros,
nos prohiben hoy sonreir sin sentir su presencia lejana.
Espero verle pronto con el rostro iluminado por la sonrisa,
y poder abrazar aquel cuerpo robusto,
aquel que yo recuerdo.
No hay quien pueda olvidar su mano generosa... ni esa noche desesperada
Quien puede reconocer el dolor
que borda el pañuelo de esta saboteada humildad hogareña?.
si bien esa mujer no enferma araba las habas tristes para convertirlas en miel,
y esa dulsura magnifica no provenia de la cocción. emanaba de su corazón gigante.
sus frases retumbaban en el amarillento palacio:
-Tomad lo que deseeis, si veis que hay poco, no os preocupeis, mañana habra mas en su lugar.
Recuerdo cuando dormitaba el almuerzo,
la tasa saltada en su mano gentil,
y ese rostro claro, no el del lecho.,
si no sobre la tosca horizontal de madera que descanzaba en el salón.
La noche maldita, abrazo su cuerpo y arruino nuestros festejos venideros,
nos prohiben hoy sonreir sin sentir su presencia lejana.
Espero verle pronto con el rostro iluminado por la sonrisa,
y poder abrazar aquel cuerpo robusto,
aquel que yo recuerdo.
No hay quien pueda olvidar su mano generosa... ni esa noche desesperada
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