No es un buen amanecer para mí
las hermanas de la piedad
rasgan los parlantes polvorientos de mi cuarto
con letras que me recuerdan
que no nací para ser amado,
un día más,
un día más e igual que tantos.
Estaré acá menos tiempo de lo deseado.
Me veo obligado a salir.
Luego sentado en la micro
me encuentro leyendo a Bukowsky
la resaca es descomunal
y hace un calor insoportable
quizás treinta grados.
Intento absorber la lectura como agua
y suben uno tras otro los ambulantes
Hay chocochirimoyacien
me distraen cada vez
mi ceño se contrae
yo no quiero de parar de beber las letras.
La micro se detiene
suben tres niños chillando,
corriendo desbandados por el pasillo
una mujer aun más chillona grita:
Brayan, Cristel, Yonatan
Comenzamos a movernos nuevamente
la mujer Gorda se sienta delante de mí fuertemente
Arrojando una carcajada casi ahogada.
sigo en lo mío,
y el sol entra furioso rebotando intermitente
en las vivencias del señor Chinansky.
Ella balbucea entre dos y tres palabras una chucha,
vuela sobre mi, hacia el final de la maquina
un tipo de atrás al que no vi pasar, responde como bromeando.
Se oye otro chillido.
¿Un poco de arte maestro?
y al parecer asintió el Gorila
pero señor chofer necesito concentrarme un mi lectura- pienso-
Golpea mis tímpanos con tres acordes,
canciones innombrables, el repertorio es lastimero
y remata con un pomposo poema de amor.
Luego la mujer ovalada se levanta con esfuerzo
y pasa con su blusa azul rey, para sentarse tras de mi
yo sigo insistiendo en leer.
Yo leo, Ann lee cosmopolitan,
Jack el boxeador fuma y bebe insultando a su mujer.
ella esta aburrida
de el, de su cerveza y de lo grande que dice ser.
A una voz gruesa le escucho decir.
-como vos te estay acostando con ese gueón-
No puedo evitar tomar atención,
siento un golpe y una sarta de garabatos por parte de la mujer de azul rey
se oye otro golpe
miro solo de reojo,
ella lo golpea en el rostro con la cartera,
y cuando vuelve el brazo para arremeter nuevamente
la correa me golpea en la oreja
voltee.
Maraca- le grita- Mil veces puta-
ella lo sigue castigando con la cartera
esta vez la correa me da cerca del ojo
Bajate conchetumare, gilculiao
el sigue insultándola mientras recibe los carterazos en su nariz
tras varios carterazos y arañazos el se levanta del asiento
no lleva polera
toma el cordón del timbre
con su brazo derecho y jala fuertemente
un tatuaje de un corazón descolorido en el antebrazo.
llama mi atención, dice en un tinte azulado y difuso “Mary”
seguro en su corazón estaba ella pues mil veces le llamo Mary-cona
- Esto lo vamos a arreglaren privado-
vociferaba, tembloroso mientras descendía por las escaleras de la micro
Nos comenzamos a mover nuevamente.
Gilculiao se quedo abajo, aturdido
Y ella empezó a llorar tras de mi.
sollozaba, aspiraba fuerte por la nariz
exhalaba, sorbía sus mocos, suspiraba
volvió a su esencia femenina, la sentía frágil, delicada
tuve lastima por ella, por sus niños.
Si yo hubiese llevado un pañuelo se lo alcanzaba ,
esa mujer tenía mucho por que llorar
al menos eso creo
Yo continué con mi lectura.
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